En Santa Cruz se le dice a una mujer con harta garra y carácter, de esas que no se achican con nada. Es decidida, mandona si hace falta, y cuando se propone algo lo consigue a puro empuje. Puede sonar a piropo o a advertencia, según el tono. Y sí, suele imponer respeto.
"Cuidado con esa jumimbera, pues. Entró al mercado, regateó todo y salió con dos bolsas llenas pagando la mitad. Nadie le discutió, ni el casero más bravo."