En Cusco se dice cuando alguien se la pasa escuchando, consumiendo y hasta disfrutando los chismes del barrio, como si fueran su desayuno. Es estar pegado a los rumores, enterarse de todo y luego ir regándolo por ahí. No siempre es mala onda, a veces es puro entretenimiento de plaza. Y sí, engancha.
"¿Y la María? Desde temprano está jameando chisme en la plaza, con su cafecito y la oreja parada, ya sabe quién se peleó y quién volvió con quién."