Se usa cuando alguien arma el mate tan mal que parece que está excavando en la bombilla. Tira yerba por todos lados, desborda el agua, quema la mano de al lado y deja la mesa hecha un desastre. Es como decir que no sabe cebar ni el mate más básico, y da un poco de vergüenza ajena, pero también risa.
Se usa cuando varias personas juntan plata entre todas para un objetivo común, como un asado, un viaje o un regalo. Cada uno pone algo y se arma ese pozo de guita compartido. No es tanto ahorrar solo, sino armar una vaquita más organizada. Y hay que admitir que a veces el pozo se va en birra antes de lo planeado.