Se dice cuando decides cortar por lo sano y dar por zanjado un tema, una relación o un lío que ya cansa. Vamos, que bajas la persiana y aquí no ha pasado nada. Tiene ese punto de cierre definitivo, como de no volver a abrir el melón. Muy útil para dramas, curros y discusiones eternas.
"El grupo llevaba tres horas discutiendo por el nombre del equipo y ya era un circo. Paco se levantó, echó cortinas, pidió dos cañas y dijo: mañana lo vemos, miarma."