Se dice cuando a alguien le toca cargar con la chamba pesada y sacar el trabajo adelante casi solo, como si estuviera empujando un carro atascado. Va de esfuerzo, aguante y de que los demás se hacen los locos. Muy de oficina, de obra o de cualquier equipo donde siempre hay uno que se rifa.
"En la obra todos se fueron por las cocas y me dejaron solo con el desmadre. Me tocó jalar un carro y acabar antes de que llegara el jefe bien bravo."