En Cantabria se dice cuando te vas de bares con la cuadrilla, enlazando uno tras otro como si fuera una rutilla nocturna. No es ir a espeleología, es ir a por cañas, vinos o copas y acabar donde te pille la noche. Suele sonar a plan improvisado, de los que empiezan tranquilos y se lían.
"Quedamos a las diez y acabamos a las tres, de bar en bar por Santander. Nos fuimos de cuevas y al final hasta el portero nos conocía ya."