En Murcia se dice cuando sales con la idea de hacer un recado rápido o dar una vuelta corta y acabas liándote por el camino. Te paras a saludar, te enganchas a la charla con medio barrio y, cuando te quieres dar cuenta, se te ha ido la tarde. Lo de cinco minutos se vuelve una excursión.
"Salí a por pan en un momento y, entre el vecino, la tía del kiosco y dos saludos en la plaza, me fui de capazo y volví de noche."