Se dice cuando alguien está tan tranquilo, sin prisa ni preocupaciones, como el que se sienta al atardecer a que le dé el aire. Puede sonar a envidia sana o a pullita, según el tono, porque implica que el otro está de relax mientras el resto está a mil. Vamos, viviendo en modo vacaciones.
"Mira al Paco, ahí en la puerta con la cervecita, tan pancho, y nosotros con el lío. Tú sí que estás a la fresca, macho."