Expresión murciana para decir que alguien va muy perjudicado, normalmente de alcohol o de una noche larga. Vamos, que va torcido, desubicado y con la mirada perdida, como si el cuerpo fuese por un lado y la cabeza por otro. Se suelta mucho al día siguiente o cuando ves a alguien que no está fino, ni de broma.
"Anoche Juanjo salió a por una y volvió a las siete: iba con un brazo de esparto, se puso a saludar a una farola y juraba que era su primo."