Se dice cuando alguien va rapidísimo, sobre todo manejando, como si estuviera corriendo una picada o llegando tarde a su propia vida. Es ir al mango, sin frenar ni para pensar. Suena bien rioplatense y se usa mucho en la calle, entre amigos, para quejarse o exagerar un poco.
"Me subí al auto de Juan y el chabón iba a las chapas, yo agarrado del cinturón rezando y la peluca a punto de salir volando."