Verbo canario para decir que alguien te mira con mala leche, con cara de pocos amigos, como echándote el mal de ojo o intentando fulminarte con la mirada. No es solo mirar, es clavar los ojos y dejarte incómodo, como si hubieras hecho algo imperdonable. Vamos, una mirada que te baja el ánimo en dos segundos.
"Le dije que me comí el último plátano y se quedó hoscarme fijo, como si en vez de postre me hubiera robado la vida, chacho."