Eufemismo bien norteño para soltar el coraje o la sorpresa sin decir una grosería directa. Es como un “¡hijo de su…!” pero cambiando la mentada por algo más inocente, tipo maíz, para que no se escuche tan pesado. Se usa cuando algo te saca de onda o te hace enojar, y sí, tiene su gracia.
"Hijo de su maíz, dejé el lonche dos minutos y ya llegó el Chucho a bajarse la pizza, ni que fuera buffet."