En Cusco se dice cuando alguien se va a descontrolar de fiesta, normalmente con harto trago, hasta quedar hecho un desastre. Es como avisar que hoy no hay modo serio, solo juerga, baile y cero vergüenza. Se usa medio en broma, medio en advertencia, porque ya sabes cómo acaba la cosa.
Se usa para hablar de alguien que sale de joda tan fuerte que termina destruido, como un trapo viejo todo exprimido. Es irse de mambo con el alcohol, el baile y la noche, sin medir nada. Básicamente es reventarse de gusto y después quedar hecho bolsa, pero con orgullo fiestero, porque la anécdota queda para rato.