Se dice cuando alguien arma un drama enorme por una tontería, exagerando como si fuera el fin del mundo. Es el típico que se ofende, grita o hace show por algo mínimo y contagia el estrés a todos. Muy de pleito innecesario. Útil para bajarle dos rayitas al intenso, aunque igual se va a seguir quejando.
"Se le cayó tantito el helado y ya la anda haciendo de papel, llorando y reclamando en la fila. Wey, cómprate otro y ya, no es velorio."