Se dice cuando alguien arma un dramón por algo mínimo, exagera de más o hace un escándalo innecesario. Vamos, que convierte una tontería en tragedia nacional. Es muy de barrio y suena bien mexa, como para bajarle dos rayitas al que ya anda gritando antes de preguntar qué pasó.
Expresión norteña para decir que alguien está exagerando bien machín, armando drama por algo que no lo merece. Es como hacer todo un pancho por un detallito mínimo. Se usa cuando la banda se pone intensa de más y uno piensa que ya se la está jalando con tanto escándalo. Y hay que admitir que suena sabroso decirla.