Se dice cuando alguien la riega gacho y convierte un plan que pintaba chilo en un desastre. Es como “meter la pata”, pero con sabor norteño y con ese toque de vergüencita pública. Aplica para eventos, chambas o cualquier cosa que se te salga de control. Y sí, suele venir con carrilla incluida.
"El Jorge juró que iba a rifarse con la carne asada, pero la hizo de agua, quemó las costillas y hasta se le cayó la salsa. Al final mejor nos fuimos por unos tacos."