Se dice cuando alguien se avienta una buena chamba y le sale redondito, sobre todo si era algo enredado o de maña. Es como armar un taco bien hecho: la tortilla no se rompe, todo queda en su lugar y hasta se te antoja aplaudir. Muy de rancho y bien sabroso.
"La compu ya no prendía y el técnico nomás le movió dos cables y quedó al cien. No manches, ese vato sí hizo un buen taco."