En Risaralda se usa para hablar de una vuelta rápida, un mandado sencillo o un favor que se hace sin mucha ciencia. Es como decir que uno va, hace lo que toca y vuelve volando, sin enredarse ni ponerse dramático. Muy de confiar en el parcero que siempre resuelve las cosas de una.
"Parce, no se achicopale, yo hago la vuelta del plato, recojo la plata donde su tía y de una le pago el recibo antes de que le corten la luz."