Se dice cuando hace un frío bien cabrón, de esos que te muerden la piel y te dejan tieso aunque traigas suéter. Es una comparación muy oaxaqueña, tirándole al mezcal como referencia local. Ojo, el mezcal no se toma helado, pero la frase funciona para exagerar el frío y sacar una risa.
"No manches, al amanecer hacía un frío como el mezcal, y yo con mi cobija de tigre temblando como gelatina."