En Honduras se usa para referirse a un chavo joven, casi siempre con la idea de que está guapo o que llama la atención. Es como decir que es un muchacho atractivo, medio galán del barrio. Suena muy de calle y muchas veces se usa con un toque de envidia cariñosa, porque el güiro liga bastante.
En Táchira, un güiro es ese personaje que vive con carpeta en mano, cara de estrés y paso apurado, pero siempre tiene huequito para el cafecito y el chisme. Parece ocupado a morir, aunque a veces trabaja menos que el aire acondicionado del trolebús. Y hay que admitir que tiene su arte para aparentar jornada completa.