Se usa cuando alguien decide pegarle un giro fuerte a su vida o a una situación que ya no da más, como cuando el campesino voltea y reorganiza la chacra para sembrar otra cosa. Es como decir cambiar de rumbo, pero con sabor bien andino. Y hay que admitir que suena mucho más bonito que solo decir cambiar.
"Después de jalar tres cursos seguidos, dije ya fue, voy a girar la chacra y ahora sí me pongo las pilas con la U, nada de estar hueveando todo el día en la plaza."