Se dice cuando alguien anda tirando el dinero sin medida, como si no le doliera la cartera. La idea es que gasta a lo loco, sin pensar en mañana, como si estuviera sin chamba pero aun así derrochando. Suena medio irónico y bien de carrilla, de esas frases que te sueltan para bajarte de la nube.
"No manches, Juan llegó a la peda y empezó a invitar chelas y botanas a todos, gastando como paro, como si le hubieran depositado el aguinaldo doble."