En Chile se dice filo para cortar el tema y restarle importancia a algo. Es como decir da lo mismo, ya fue o no me voy a calentar la cabeza por esto. Sirve para soltar una preocupación, cambiar de plan o cerrar una discusión sin drama. Bien chileno y bien práctico, porque amargarse sale caro.
En Falcón, filo es esa hambre salvaje que te ataca de repente, sobre todo después de rumbear duro o de pasar muchas horas sin probar bocado. No es solo tener hambre, es sentir el estómago pegado a la espalda y andar pensando en comida todo el rato. Es tan común que casi todo el mundo la usa sin pensarlo.
En Venezuela, tener filo es tener un hambre brutal, de esas que te ponen de mal humor y te hacen ver cualquier cosa como comida. No es un simple antojito, es estar en modo me lo como todo, desde una empanada hasta la servilleta. Se usa un montón en la calle y suena bien criollo.