Expresión muy usada para decir que alguien está loco, tostado o que se le zafó un tornillo. Se suelta cuando la persona hace algo tan absurdo que uno duda si piensa antes de actuar. Es como mezclar burla y regaño cariñoso. Y la verdad es que suena tan sabroso que provoca decirla a cada rato.
"¿Vas a vender la moto para irte a una rumba en la isla sin pasaje de vuelta? Estás caso, parcero, después no vengas llorando pa' la casa"