Se dice cuando alguien está bizco o con la mirada cruzada, como si cada ojo fuera por su cuenta. Puede ser literal, pero muchas veces es en plan broma para decir que alguien está medio ido, despistado o tan concentrado que parece que se le fueron los ojos. Suena muy de calle y bien vacilón.
"Parce, deje de pegarse a esa pantalla, que lleva tres horas y ya está virolo, ni ve el tinto que tiene al lado."