Se dice cuando ya te han atendido o ya tienes lo que querías, así que no necesitas nada más. Muy típico en bares o en casa: te ofrecen otra cosa y tú cortas el tema con un estoy servido. También vale para decir que ya vas bien, que no te falta de nada. Simple y educado, pero con su puntito.
Se usa cuando alguien ha comido tanto que ya no puede más, está llenísimo y casi necesita una grúa para levantarse de la mesa. Es como decir que ya ha tenido suficiente de algo, sobre todo de comida potente de cuchara. Muy típica después de una buena fartura asturiana, y la verdad es que suena bastante contundente.