Se dice cuando alguien anda con plata y se le nota, como si de repente le hubiera caído un billete grande. No hace falta ser millonario de verdad, basta con que esté gastando sin mirar mucho el precio, invitando rondas o comprando a lo grande. En Puno suena a vacilada cariñosa y un poquito de envidia sana.
"Oe, causita, hoy andas suelto de billete. ¿Qué fue, estás millonario o qué? Ya pues, invítate unas chelitas que el frío puneño no perdona."