Se dice cuando alguien está contentísimo, con una alegría que no le cabe en el cuerpo. Es una comparación muy de la zona, de esas que suenan a pueblo y a barra de bar. Vamos, que el colega está que rebosa, como si le hubiera tocado la lotería y encima le invitan a la ronda.
"Desde que le confirmaron el curro, Juanito está más feliz que un conquero, va por el pueblo saludando a todo el mundo y hasta invita a cañas."