Se dice cuando alguien está reventado, ya sea de sueño, de cansancio o de mamarse fuerte, y termina todo doblado, tirado o desparramado como si fuera una llave vieja. Es una forma bien gráfica de decir que no da más y quedó fuera de servicio. Bastante de sobremesa larga, la verdad.
"Terminó el asado, cayó la guitarreada y el Juan quedó hecho una llave, tirado en el sillón, roncando fuerte y abrazado al fernet como si fuera un trofeo."