Se dice de alguien que está apalancado, medio sobao o con una pachorra que no se la quita ni el aire. Va lento, sin ganas, como si le pesaran las pestañas y el mundo entero. Sirve para vacilar a quien no arrima el hombro o está en modo vago profesional. Suena muy de casa, muy de regañina.
"Pedro, macho, llevas todo el día en el sofá con la tele y el móvil, ni recoges tu plato. Estás hecho un zanguango, levanta ya."