Se dice cuando estás reventado, sin fuerzas, como si te hubieran exprimido y ya solo quedara el orujo. Vale para cansancio físico de curro, deporte o una noche larga. En Murcia se suelta mucho con ese punto de drama gracioso, como diciendo: no me pidas ni que me mueva, que estoy para el arrastre.
"Entre el curro, el calor y subir las bolsas al cuarto sin ascensor, estoy hecho un orujo, pijo. Déjame en el sofá y que nadie me hable."