Se dice cuando estás pelado de pasta, tieso como la mojama y con la cuenta temblando. Vamos, que no te llega ni para una caña y acabas mirando el monedero como si fuera un museo. Es una forma graciosa de decir que vas en modo supervivencia total este mes.
"Entre el alquiler y la luz me he quedado hecho un bonsái, colega. Hoy toca cenar pan con tomate y mirar las birras desde la terraza."