En Moquegua se usa para decir que alguien está harto, saturado o reventado de algo, ya sea por chamba, problemas o puro estrés. Es como cuando ya no das más y cualquier cosa extra te amarga el día. La imagen es que hasta tus chanclas cargan con el peso del cansancio, y la verdad es que suena bien gráfico.
Expresión muy chilanga para decir que alguien está borrachísimo, ya bien pasado de copas y sin coordinar ni las ideas ni las piernas. Es como decir que anda hasta el gorro de alcohol, pero en versión más barrio y con más sabor. Suena chistosa, pero ojo, también puede ser advertencia de que ya se le fue la mano durísimo.