Se dice cuando estás reventado o hasta el cuello, ya sea de cansancio o de cosas por hacer. Es como ir cargando mil pendientes y sentir que ya no te da la vida. En Los Ríos suena bien de campo y bien de calor, como cuando la jornada te deja seco y solo piensas en tirarte a dormir.
"Hoy me tocó madrugar, regar la chacra, ir al pueblo y encima hacer la comida. Estoy hasta la ceiba, ñaño, ya no me pidan ni un favor."