Se dice cuando alguien está en apuros, metido en un lío serio o con un problemón encima. Vamos, que está hasta el cuello y no ve por dónde salir. En Trujillo suena bien de calle y vale tanto para broncas con la familia como para cagadas en la chamba. Y sí, suele venir con su buena dosis de roche.
"Mano, Roberto está fregao: se quiso hacer el payaso en clase, el profe lo cachó al toque y ahora lo tienen citado con su vieja en dirección."