Se dice cuando alguien anda bien metido en la fiesta, con la energía a tope y cero pena. Puede ser que ya lleve unas copas encima o simplemente que esté en modo desmadre, bailando, cantando y haciendo relajo. No siempre es algo malo, pero si te pasas, al día siguiente te cobra la cuenta.
Se usa para hablar de alguien que está metidísimo en la joda, pasado de rosca y con cero intención de irse a dormir. No es solo estar de fiesta, es estar entregado al descontrol, al baile, al alcohol y a todo el quilombo nocturno. Básicamente, cuando la persona se convierte en la fiesta misma, para bien o para mal.