Se dice cuando alguien está súper controlado o prácticamente recluido, como si lo tuvieran de adorno en la casa y no lo dejaran ni asomarse. Vale para parejas celosas, papás estrictos o cualquier situación donde te cortan la libertad. Suena exagerado a propósito, y por eso da risa cuando lo sueltas en charla.
"Parce, a Juan lo cambiaron de turno y ahora ni se aparece. La mamá lo tiene encerrado como paisaje, del trabajo pa’ la casa y ya."