Se dice cuando alguien está especialmente simpático y con salero, soltando gracia a cada frase y cayendo bien sin esfuerzo. Es como ir en modo encantador, con ese puntito andaluz de arte y desparpajo. Vale para el colega que hoy está sembrado o para quien se pone cariñoso y vacilón a la vez.
"Desde que está de vacaciones, Paco va en plan saleroso, le suelta chistes al socorrista y hasta la señora del chiringuito se parte de risa."