Se dice de alguien que vive pegado al cahuín, siempre al tanto del último pelambre y listo para contarlo como si fuera noticiero. Es como andar sintonizado en modo chisme 24/7, escuchando y repitiendo todo lo que pasa. Suena medio en talla, pero igual te deja claro que la persona no suelta el cuento.
"La Juanita llega, se sirve un cafecito y altiro parte con el pelambre, está en onda piruja y ya cachó hasta quién se comió la torta del cumple."