Se dice cuando te da un ataque de risa tan brutal que acabas llorando, con los ojos aguados y la barriga doliendo. No es estar triste, es estar muerto de la risa por un chiste, un papelón o una ocurrencia. En Puerto Rico suena bien natural, de esas que salen sin pensarlo.
"Mano, el Chelo se tiró ese chiste y yo estaba en lágrimas, con la cara mojaíta y to', casi me voy de espalda del sillón."