Se dice cuando te metés en un lío tremendo o en una situación caótica donde reina el bardo: todos hablan, nadie arregla nada y cada minuto aparece un problema nuevo. Es como entrar a una sala imaginaria llena de quilombo, chismes y malas decisiones. Ideal para reuniones eternas, trámites y dramas ajenos.
"Che, no vayas a esa asamblea del consorcio: entrás tranqui y a los cinco minutos ya estás en la sala del bardo, puro quilombo y nadie se hace cargo."