Se dice cuando alguien está lejísimos, en un sitio perdido o fuera de mano, como si lo hubieran mandado al fin del mundo. También se usa para quejarse de que algo queda demasiado lejos y da pereza ir. Es de esas frases que suenan exageradas, pero justo por eso funcionan y dan risa.
"¿Cómo así que la fiesta es por allá? Eso queda en la quinta porra, parce, mejor nos vamos en moto o nos coge la noche."