Se dice cuando alguien anda metido en el trabajo a lo bestia, chambeando sin parar y sin vida social, como si estuviera encerrado bajo tierra. No siempre es literal, es más bien una forma de decir que trae una friega tremenda y no se despega de la chamba. Suena medio dramático, pero pega.
"¿Y el Juan? Desde que lo subieron de puesto anda en la mina, puro jale y jale. Le hablamos pa’ la chela y ni contesta, el vato ya ni ve la luz."