Se usa cuando alguien está empanado, despistado o hablando sin rumbo, como si tuviera la cabeza flotando por ahí sin anclar. También puede ser que esté rayado con sus cosas y no se entere de lo que pasa alrededor. Vamos, que no está muy centrado que digamos, pero a veces tiene su gracia verlo.
En Honduras se usa para decir que alguien está metido en un lío serio, con mil cosas encima y tratando de no hundirse. Es como ir haciendo equilibrio en una cuerda floja mientras todo se complica alrededor. Suele hablar de estrés, deudas, broncas familiares o cualquier situación donde sientes que ya no das para más.