Se usa cuando alguien ya está metido de lleno en un asunto, bien concentrado y con las manos en la masa, como quien dice. Es ese momento en que ya no hay vuelta atrás porque estás metido en el lío hasta las cejas. Suena muy castizo y tiene ese toque de bar de toda la vida que le da bastante encanto.
Se dice cuando ya estás metido hasta el cuello en un asunto y no hay vuelta atrás, ya sea un lío, un curro o un plan que se ha liado más de la cuenta. Viene de la idea de estar con las manos en la masa, pringado y a lo tuyo. Vamos, que ya estás dentro.