Se usa para decir que alguien siempre anda metido en el chisme, metiendo la nariz donde no le llaman y bien pendiente del drama ajeno. Es la típica persona que se sabe la novela completa del barrio y hasta le pone capítulos extra. Es medio criticón, medio curioso profesional, pero eso sí, nunca se pierde el espectáculo.
Se dice cuando alguien anda metido en el chisme, en el relajo o en el alboroto, o sea, justo donde está la bola y la acción. También vale para quien se apunta a la movida del momento aunque no sepa ni qué onda, pero ahí está de metiche. Muy de barrio y bien sabrosa.