Se dice cuando te pegás una comilona y quedás hecho un ladrillo: panza inflada, pesadez y cero ganas de moverte. Es el típico estado post asado, post pastas o post mesa dulce, cuando lo único que te sale es tirarte y que el mundo espere. Vamos, que te empachaste mal y se nota.
"Me clavé tres platos de asado y una porción de chocotorta, quedé empachuchado mal y me tiré en el sillón a ver la tele hasta que se me pase."