Se dice cuando alguien va desatado, travieso o con un puntito de locura, como si llevara el diablo dentro empujándole a hacer gamberradas. No es que sea malo de verdad, es más bien que está imposible, con energía rara y liándola allá donde pisa. Muy de decirlo con sorna cuando alguien se pasa de revoluciones.
"Ché, anoche Pepe iba diablesco, se subió a la tarima, se puso a hacer el robot y el camarero ya nos miraba con cara de: os vais fuera ya."