Se dice cuando estás relajadísimo, a gusto y sin una sola preocupación, como en modo vacaciones aunque sea martes. Es estar bien, tranquilo, disfrutando del plan sin apuro ni drama. En Ecuador suena bien cotidiano y buena onda, de esos estados en los que no te falta nada y no quieres que te molesten.
"Ya cobré, me compré un encebollado y me tiré en la hamaca con una biela helada. Estoy de pana, que ni me llamen."