Se dice de alguien que está pesado, dando la tabarra o tocando las narices sin parar. También vale para cuando alguien anda especialmente quejica o con mala leche y te amarga el día con cualquier tontería. Vamos, que está insoportable y te lo pone todo a ruido de lata. Muy de soltarlo y quedarse tan a gusto.
"Mira, Pedro, deja ya el runrún con el partido y la calefacción, que hoy estás de lata y me tienes la cabeza como un bombo, maño."